Biografías de Pueblo: Mariano Necochea

Al sur de la Provincia de Buenos Aires, sobre la costa atlántica, en Argentina, se encuentra la ciudad de Necochea. Fundada el 12 de octubre de 1881 por Ángel Murga, cuenta con 92933 habitantes y es la cabecera del partido homónimo y un importante centro turístico en la costa atlántica.

Pero, como siempre, la pregunta que nos hacemos e intentamos responder en ésta sección es,  ¿Quién fue Necochea?

Para respondernos tenemos que remontarnos al año 1792, más precisamente al 7 de Septiembre de 1792, cuando en la capital del Virreinato del Río de la Plata nacía Mariano Pascual Necochea, hijo de padres españoles, Casimiro Francisco Necochea y María Mercedes Soraza.  Su instrucción se dio en Sevilla dónde viajó a estudiar matemáticas, humanidades e idiomas. En 1809 regresó a Buenos Aires tras el fallecimiento de su padre para colocarse al frente de los negocios familiares.

En 1812 tomó una decisión sorpresiva para sus familiares pero que lo llevaría a la gloria. Mariano decidió tomar las armas y se enlistó en un regimiento recientemente formado con el grado de alférez. El regimiento no era otro que el Regimiento de Granaderos a Caballo, del por entonces Coronel José de San Martín.
Su bautismo de fuego fue en San Lorenzo, y fue Mariano quién redactó el parte de victoria tras la batalla.

Luego de una corta estadía en la guarnición de Santa Fe, se unió a la expedición al Alto Perú del Ejército del Norte, bajo el mando de José Rondeau. Se le otorgó el grado de Capitán y el mando de un escuadrón de granaderos. Fue el único sobreviviente a la masacre de El Tejar, combatió en la batalla de Venta y Media, en Sipe Sipe dónde fue herido de gravedad. Herido y derrotado, Necochea reagrupó a los desbandados granaderos y a otros soldados y regresó a territorio de las provincias unidas. Ya recuperado en 1816 fue jefe de la escolta del Director Supremo Juan Martín de Pueyrredón.

Allá por 1817 cuando el General San Martín se disponía a poner en marcha su plan de liberación, convocó a todo el regimiento de Granaderos a Mendoza y los incorporó al Ejército de los Andes. Mariano, y su hermano Eugenio quien más tarde sería general en el ejército chileno se unieron sin demora y apenas cruzada la cordillera, su escuadrón dio la primera victoria al ejercito unido en Las Coimas.

Combatió en Chacabuco, Gavilán, Talcahuano y Cancha Rayada bajo las órdenes de Las Heras, y se perdió la batalla de Maipú debido a una herida en la mano que sufrió en Cancha Rayada.

Su vida continuó en la carrera de las Armas, fue uno de los primeros firmantes del Acta de Rancagua ratificando a José de San Martín como comandante supremo del ejército de los andes y, fue segundo del general Juan Antonio Álvarez de Arenales en las campañas de la Sierra en Perú. Participó de las batallas de Nazca y Cerro Pasco, y durante el sitio del Callao fue ascendido a general y se le confirió el mando de los Granaderos a Caballo. Luego en 1823 ya retirado San Martín y bajo las órdenes de Simón Bolívar, éste le confirió el título de Gobernador de Lima, aquel título que rechazara el Libertador de América, Don José de San Martín.

Sus glorias continuaron, siendo uno de los dos jefes de caballería argentina en la batalla de Junín, siendo él quien inició el ataque pero fue gravemente herido por lo que se perdió la batalla de Ayacucho. Fue luego nombrado director de la Casa de la Moneda por Bolívar, pero su carácter chocó muy rápidamente con el volátil temperamento de Simón Bolívar quien lo acusó de traición y lo puso bajo arresto. En 1826 al volver a Buenos Aires, devolvió todas las condecoraciones y cargos recibidos diciendo “Del Perú, solo quiero llevarme las heridas”.

También duró poco en Buenos Aires, ya que a pesar de ser recibido con todos los honores por Bernardino Rivadavia y ser nombrado jefe de las reservas de Buenos Aires, se le negó el permiso para ir a la guerra del Brasil la cual ya había estallado hacía un par de meses. Mariano no tomó bien ésta prohibición y regresó al Perú, dónde al comando de la caballería peruana se batió en la Batalla del Portete de Tarqui, en el marco de la Guerra Grancolombo-Peruana.

Su vida desde allí fue un gran derrotero yendo de una guerra a la otra. Sancionado por Dorrego en Buenos Aires a raíz de un confuso episodio en una elección de autoridades, apoyó a Lavalle en el golpe del 1828 más dejó Buenos Aires a fin del año siguiente,  pasó por Montevideo y chile y en 1831 volvió al Perú, dónde nuevamente se puso al frente de la casa de la moneda.

En 1834 fue ascendido a Gran Mariscal Peruano, más al desatarse el conflicto de la confederación Perú-Boliviana se exilió en Chile y de ahí nuevamente a Montevideo, donde realizó algunas escaramuzas militares para el flamante presidente de la República Oriental del Uruguay, don Fructuoso Riviera. Luego regresó al Perú dónde nuevamente retomó sus actividades en la Casa de la Moneda.

A los 56 años falleció un 5 de abril de 1849 en Miraflores, Perú.

Además de la ciudad que hoy nos ocupa, llevan su nombre el Regimiento de Caballería de Tanques número 8. En Perú, se lo honra como un héroe de la independencia y el Regimiento de Caballería Nro. 7. 

Si bien Juan Domingo Perón, quién era presidente en Argentina en 1949 intentó, con motivo de cumplirse el centenario de la muerte de Necochea, repatriar sus restos del Perú, la respuesta del gobierno peruano fue negativa, rechazando la repatriación bajo el argumento que “Necochea ha vivido más tiempo en el Perú que en la Argentina, se ha transformado en ciudadano del Perú por voluntad propia, el pueblo peruano lo considera uno de sus héroes y ha sido Mariscal de nuestros ejércitos, por lo que se rechaza el pedido de repatriación de los restos mortales del Mariscal Mariano Necochea, que permanecerán en territorio Peruano”.  

Hoy sus restos mortales descansan en la ciudad de Lima, en la Iglesia de San Carlos.

Esperamos que hayan disfrutado de esta biografía que nos narra las aventuras y desventuras de quien diera su nombre a una de las localidades de nuestra nación.

Buena semana y hasta nuestra próxima biografía de pueblo.

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